| Entrevista Exclusiva con Brett Morgen sobre Chicago 10 |
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| escrito por Olga Espósito | |
| Saturday, 01 de March de 2008 | |
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Con su película / documental en los cines esta semana, Brett Morgen se sentó a charlar con IESB sobre el proceso de rodaje y la idea detrás de la protesta de Chicago.
IESB: ¿Cuándo se tomó la decisión de hacer la película animada? Morgen: Concebimos el proyecto en el 2002, pero tardamos algo en decidirnos a hacerlo animado. Yo sabía lo que no quería hacer: no quería ni hacer entrevistas con cabezas parlantes ni criticar y escanear dibujos de la sala de justicia. ¡En retrospectiva parece tan obvio lo de la animación! Sabía que lo quería juvenil. No sé por qué me llevó un año llegar a esa idea. Estaba leyendo un libro sobre el juicio y había una frase de Jerry Rubin que decía: “Nuestro juicio es un show de dibujos animados”. Fue como si una bombilla se encendiese sobre mi cabeza. Entonces decidí que la película iba a ser yippiecéntrica. Parecía algo muy Yippie2 contar la historia en forma de dibujo animado. IESB: ¿Por qué este estilo en particular, la captura de movimiento? Morgen: Al principio no quería captura de movimiento, sino una película estilo Ralph Bashki, como Coonskin, pero ya no se titula así. Se titula Street Fighting o algo parecido; yo vi muchas pelis de Bashki. Me encanta la interacción entre la animación de dibujos y los clichés de fondo con animación real. Incluso pensé ahorrar así un dinero ya que no tendríamos que animar todos estos fondos. De hecho, me encontré con Ralph en Nuevo México. Tenía esta imagen de él como The Tempest sobre la cima de una montaña en alguna parte. Estuvimos al teléfono, y conocía a todos estos tipos. Creció en Nueva York en aquella época. Me decía: “¡Me encanta! ¡Hay que transformarlos en animales! ¡La forma humana es horrible! ¡Los convertiremos en animales!” Luego tuve una especie de revelación y me di cuenta de que no quería que esta película fuese una de los años 60, y es en lo que se iba a convertir si la animación la hacía Ralph. Así que me dije: “Voy a hacer algo mío”, y comencé a buscar una casa de animación. Quería que fuese dibujado a mano. Si sabes algo sobre la animación, el gran eslogan en la animación por acetatos es que dibujan en los unos, los dos, los tres, los cuatro, los cinco o los seis. Al final, lo que esto significa es que, por ejemplo, si se dibuja en los cincos es que cada cinco fotogramas, tienes un nuevo dibujo. Disney estaría en los unos y los dos. Y eso es lo que yo quería. No quería que fuese como un anime o una representación de lo que pasó en la sala de justicia. Quería que el público se perdiese en ello. Por lo que contraté a una compañía en Inglaterra que se llama Bermuda, y desarrollamos el diseño del estilo. Fui a ver la primera prueba. Se suponía que iban a dibujar en los unos y dos, pero lo hicieron en los cinco y seis. Era una escena con Abbie y el jurado en la sala. Entraban así (se burla haciendo movimientos lentos y ridículos), y me dije que quedaba muy raro. Yo estaba solo en Inglaterra con 20 personas que habían trabajado en esta prueba. Tuve que decirles que no había forma de que esto fuese a funcionar. Y entonces me contestaron, “Bueno, esto es todo lo que pudimos hacer”, a lo que les respondí: “Esto son gilipolleces. Se os encargó que lo hicieseis en los unos y dos”. Cuando me fui de Inglaterra ya habíamos quemado un 15-20 por ciento del presupuesto de animación. Volví a casa y contacté una compañía llamada Curious Pictures que, irónicamente, estaba un poco más abajo en la calle de mi oficina. Me reuní otra vez con ellos y me dijeron: “Mira, desde que nos vimos por primera vez hace un año, hemos desarrollado un estudio de captura de movimiento aquí en Curious. Creemos que podemos hacer la película por este presupuesto con esta técnica”. Todo lo que yo conocía era Polar Express, por lo que les dije: “¿En serio? ¿No necesitamos como 100 millones de dólares para hacer eso?” A lo que me contestaron que no, que ahora se podía hacer de forma barata. Me preocupaba que pareciese demasiado 3-D y sintético, y les pregunté qué podíamos hacer para evitarlo. Quería una estética de dibujo a mano, y resultó que después puedes determinar el porcentaje de 3-D en las caras. Lo atenuamos todo, por lo que casi no hay 3-D. Oscurecimos las sombras para que no se moviesen como si tuviesen cáncer. Los fondos parecen dibujados a mano. Queríamos trazos gruesos a lápiz. Lo que pasa con la captura de movimiento, y me di cuenta al trabajar con la animación por acetatos, es que incluso si encontrásemos a alguien que lo hiciese por nuestro presupuesto, no podríamos hacer nuevas tomas. Sin embargo la interpretación no es siempre la misma cuando yo represento una escena y cuando el dibujante la dibuja. Una vez que me di cuenta de que no había dinero para nuevas tomas, y sabiendo que me obsesiona demasiado el control para tener que vivir con algo que pienso no va a funcionar, encontré la captura de movimiento, lo que me dio un control total sobre el encuadre y la acción. Me ponía el gorro de captores de movimiento e interpretaba hasta 12-14 personajes en la película. Tuve control absoluto sobre todo el proceso, lo que fue fantástico. Realmente maravilloso. IESB: Esta película es una más a añadir a la lista de pelis basadas en sucesos reales. ¿Qué le atrae tanto de la historia? Morgen: No sé. Siempre me gustó la historia. Siempre me han gustado las historias. Lo que no me gusta de la historia son los hechos. Odiaba estar en la escuela y que me examinasen sobre fechas, lugares y nombres de líderes. Me gustaba mucho A People’s History of the United States de Howard Zinn. Me encantaba la mitología, me gusta mucho más que la historia. Mis películas son mitologías y no historias. En última instancia son sobre el poder captar estas experiencias. Los mitos tomaron una parte importantísima en cómo iba a enfocar este tema. Antes del lenguaje escrito, la historia se presentaba a través de la tradición oral. Había historias que se transmitieron de esta forma de una generación a otra. Cada generación cogía una historia y le añadía algo. Con el tiempo, el hecho se convierte en ficción y la historia se convierte en mitología y folclore. Quería hacer el mito de Chicago más que la historia. Me sentí liberado por los hechos y presentar esto como un mito tenía sentido. La película estaba muy influenciada por todo lo Yippie, y a los Yippies los inspiró en gran parte Marshall McLuhan. Hablaban sin parar de la mitología y el hecho de que los Yippies fueron creados como el mito. No hay un centro “Yippie”. Era lo que querías que fuese. Había una escena que quería utilizar, en la que Abbie hablaba largo y tendido sobre los mitos en el estrado de los testigos porque se parecía muchísimo a lo que yo quería conseguir en la película. Como ya he dicho, la película no trata realmente sobre 1968. Yo no nací en 1968. ¿Cómo puedo hacer una película sobre el año ’68? Lo que puedo hacer es una película sobre los tiempos en los que vivo ahora usando elementos de los media de 1968 que todavía son relevantes hoy día. Eso explica por qué usamos la música que usamos y por qué falta cierto contexto histórico. Aunque hubiera sido muy fácil coger un documental histórico cualquiera sobre los años 60, cerrar los ojos y decir: “Coge lo que haya entre el minuto tres y el treinta y tres, y ponlo dentro.” Si conoces la historia y estabas por allí en aquella época, lo aportas a la película. Si no, ¿qué voy a hacer? ¿Trivializarlo al mostrar cómo asesinan a Bobby Kennedy? Es la eterna historia: hay una guerra, una oposición a esa guerra y hay un gobierno que intenta silenciar a esta oposición. Es la historia de Chicago. Es la historia de la Plaza de Tiananmen. Es la historia de Seattle. Es todo esto, porque no está fechado expresamente en 1968. IESB: ¿Sentiste que tenías que dar un paso atrás para no romantizarlo todo o te dijiste “¡Qué demonios. Esta es mi versión!”? Morgen: ¿La estoy romantizando? Es una buena pregunta. No creo. Es difícil decir si está romantizada cuando ves la brutalidad que se mezcla. Pero sí, estaba extrayendo momentos y esculpiendo personajes que pensé que podrían ser inspiradores. Cuando ruedas un documental, ya sea vérité3 o no, ruedas un puñado de fotogramas y esculpes una interpretación. Hice una película titulada On the Ropes, y ésta era totalmente una película de cinéma-vérité, de la que habría podido coger a uno de los personajes y convertirlo en un gilipollas o pintarlo de manera heroica. Esto es lo que haces cuando eres director de cine. Es por ello que les llaman reality fictions. Desde luego, creé una interpretación con el material de Abbie Hoffman. Mira, me sentí enormemente inspirado por Abbie Hoffman y los Yippies. Me encantó su sentido del cine y la política. No diría que está romantizado tanto como “mitologizado”. IESB: ¿Cómo se siente uno al saber que Steven Spielberg está haciendo una versión narrativa? Morgen: Es fantástico. Sobre todo sabiendo que fuimos, de alguna manera, las semillas de inspiración. Quisimos hacer la película para contar una historia, darle vida de una manera visceral. Al ser un documental, tendremos un público más limitado que la película de Steven Spilberg podrá trascender. Me entusiasma la idea de que esta historia la haga el más grande director de cine del mundo aún con vida. IESB: ¿Qué es lo siguiente que vas a hacer? Morgen: Estoy trabajando en una película de acción sobre el asunto Iran-Contra y he estado trabajando en un documental/autobiografía mixed-media sobre Kurt Cobain. IESB: ¿Tienes un proyecto de ensueño para el futuro? Morgen: Sí, pero nunca lograré hacerlo. Es el de Blood Meridian y de hecho, por lo que he oído, lo está haciendo Ridley Scott. Mi proyecto de ensueño no hubiese sido dirigir Blood Meridian, sino contratar a Sam Cooper para dirigir el Blood Meridian de Cormac McCarthy y yo ser el productor. Fuera de eso, me meto tanto en mis películas que me es difícil pensar en lo que vendrá después. Simplemente vivo, como y respiro el contenido mientras trabajo en ello. La película sobre el asunto Iran-Contra es algo que he querido hacer desde hace tiempo. Realmente quiero hacer un musical. Me gustan las películas de género. Me encantan los musicales. Me chiflan los westerns. Si has visto The Kid Stays in the Picture y Chicago 10, puede que te preguntes: ¿Pero este tío quiere hacer un musical?” El asunto es que si tiras abajo esta barrera, puedes entrar en un mundo de fantasía. Me apasionan las películas que te transportan. Estás aquí y de repente te encuentras en otro sitio completamente distinto en el que nunca pensaste estar. Me gusta lo inesperado. Además, de joven me encantaba la Nouvelle Vague IESB: Hay unos cuantos personajes en Chicago 10 que son menos importantes para la trama y que están ahí en una categoría casi trascendente. Por ejemplo, Allen Ginsberg tiene su propia historia y desde luego hay una conexión con los Black Panthers – ¿te gustaría algún día convertir esas conexiones en películas? Morgen: Sería difícil. Una peli sobre Ginsberg, para mi, estaría muy cerca de la película que acabo de hacer. En cierta manera viví ese mundo. Me gusta viajar a mundos diferentes y sumergirme en ellos y en esa sensación de descubrimiento que acompaña. IESB: Me pareció interesante que Ginsberg apareciese en tu película justo después de ser interpretado por David Cross en I’m Not There; fue como si hubiese caminado de una a otra cambiándose para adaptarse al decorado. Morgen: Sí, esa fue una película muy interesante, y creo que se podrían sacar muchas comparaciones interesantes entre lo que Todd estaba haciendo y lo que yo estoy haciendo, porque los dos tratamos con la mitología y con interpretaciones de personajes icónicos de los años 60, presentándolos como algo más contemporáneo a lo que uno puede relacionarse. Vi la película de Todd en verano y, al igual que las películas que ya mencioné, es una obra maestra defectuosa. Funciona a un cierto nivel experimental, pero es como Ese Oscuro Objeto del Deseo. Está bien en teoría, pero el visionarlo te va a distanciar. Se supone que te tiene que distanciar. ¡Es trans-confirmación! Así que Todd, si vas a seguir con películas Brechtianas, vas a distanciar a tu público. Pero más poder para él. Fui a un test-screening de su peli y salí con una libreta llena de notas. Escribí una frase: “Dejar hacer a Todd lo que quiera hacer”. Las notas no le van a ayudar más que si alguien me da sus notas sobre Chicago 10. Chicago 10 es una película muy intuitiva. Soy yo y un puñado de fotogramas intentando hacer algo que pienso que la gente quiere ver. IESB: ¿Cuánto crees que hay de ti? ¿Algún otro podría haber hecho esta película? Morgen: Bueno, la película de Spielberg será un reflejo de él y de Sorkin, y la gente opina que ésta es la película más sincera que he hecho nunca. Dicen que esta película soy yo. No quiero describirme, eso sería raro, pero puedo ser ruidoso, odioso y audaz, y mucho de lo que me describe también describe esta película. Hipócrita, un poco desordenada. No es una película clara. Casi titulo la película Mash-Up o Mosh4. Siento que Abbie representa un sentido de drama y una actitud de jugarse el todo por el todo. Veo más de mi en esta película que, por ejemplo, en The Kid Stays in the Picture. The Kid Stays in the Picture es una carta de amor. Bob y yo nos parecíamos en que ambos éramos muy melodramáticos. Nos convertimos en socios de producción terribles tras esta película. Le decía: “Bob, ¿sabes cuál es la mayor diferencia entre tú y yo? Yo nunca me he acostado con dos mujeres a la vez, y tú nunca lo has hecho con una sola.” Había cosas de Evans que me encantaban. Admiraba su trabajo y que asimilase su trabajo a su vida. Pero también había algo de cautela. Yo estoy casado y tengo tres hijos. Y en esta situación se debe separar la vida personal del trabajo. Era una película sobre un hombre muy atractivo, un seductor. Esta es muy distinta. Estaba interesado en los Dead y en lo punk, y el tema de esta película es algo así como “hippy conoce a punk”. Por lo que puede que esta película sea la más sincera que haya hecho, y que trate más sobre mi y los tiempos que estoy viviendo que sobre el tema en sí. IESB: ¿Crees que, para un público que ve esto ahora, todavía es posible salir y organizar una protesta, y que ésta signifique algo? Morgen: No creo que la peli diga necesariamente “Organiza una protesta”, sino que más bien dice “No te sientes a esperar que alguien te diga lo que debes hacer”. Lo que ocurrió en Chicago fue que tres tipos estaban sentados juntos fumando un porro y se dijeron: “Vamos a manifestarnos a Chicago.” Esto creó un enorme teatro y fue así de fácil. Creo que en esta época de virus y de YouTube hay otras formas de protesta. Puedes hacer un video para burlarte del candidato del que te quieres burlar. Ya sabes, cosas estilo Obamagirl. Quería sacar la idea de la diversión. Las protestas no tienen que ser tan serias ni tan aburridas. Me encanta la idea de la diversión. Por ejemplo, Michael Moore heredó el rol de Abbie. Alguien me preguntó el otro día que qué estaría haciendo Abbie ahora mismo si estuviese por aquí, y yo contesté que seguramente estaría haciendo películas como las de Michael. Utilizar la comedia y el cine para presentar este tipo de ideas políticas. Mira Sicko. El tío ha hecho una peli entretenida, y hasta a veces divertida, sobre la asistencia sanitaria. ¿Cómo haces eso? Es imposible. El 99.9% de directores harían una película imposible de ver. Pero Michael entiende la necesidad que existe de entretener y que si el resultado no entretiene, la gente no irá a ver la película y no pillarán el mensaje. Creo que Abbie y los Yippies comprenden eso completamente. |


Morgen lo deja claro al decir que su película no debería ser considerada como un documento histórico ni como una llamada a las armas en lo que respecta a la política moderna. Con ese fin, la película mezcla metraje de archivo con animación de captores de movimiento, reconstruyendo el juicio a través de las transcripciones reales del tribunal.